Recuerdo
que, estando próxima la navidad 2007/2008, en esa epoca residia en
Madrid, y un día, vi en el supermercado, en la sección de turrones que
esa época empezaban a abarrotar los estantes, algo que me llamo la
atención "Turrón de vinagre con pimienta", y la caja tenia en su
etiqueta una indicación que decia "elaborado por Ferran Adria", y una
foto del. La verdad, es que tenía un precio que no era precisamente
asequible (tampoco es que fuera muy caro), pero cómo en aquella época yo
tenía un trabajo que me daba una seguridad economica bastante holgada,
decidi concederme un capricho, y, más que nada, por curiosidad, me
compre el turrón.
Esa misma noche, después de cenar, decidi probar un trocito de ese turrón cómo postre, y sobre todo, llevaba la idea de que seria incomible, pues un turrón de vinagre con pimienta no acababa de entrar en mi cabeza.
El turrón resulto tener una especie de chocolate, y estaba aderezado con estos dos ingredientes. El vinagre de Modena le daba un regustillo dulce al amargor del chocolate, y el picor de la pimienta daba una sensación nueva al chocolate.
La verdad, el trocito que iba a probar, se convirtio en varios, y lamente sinceramente haber comprado una sola tableta, pues cuando fui a comprar más, ya se habian acabado, y cómo era de estos productos "de edición limitada", no volvi a verlos más. Luego, con el tiempo, empece a probar mermeladas de ajo, cebolla, pimiento, tomate... unas mermeladas que poniendo cómo guarnción de carnes o pescados, daba el sabor de la verdura, pero también el dulzor de la mermelada. Por lo tanto, desde aquella, mi paladar sigue abierto a cualquier nueva experiencia, pues parece que en un grande contraste, se halla una gran sorpresa culinaria.
Esa misma noche, después de cenar, decidi probar un trocito de ese turrón cómo postre, y sobre todo, llevaba la idea de que seria incomible, pues un turrón de vinagre con pimienta no acababa de entrar en mi cabeza.
El turrón resulto tener una especie de chocolate, y estaba aderezado con estos dos ingredientes. El vinagre de Modena le daba un regustillo dulce al amargor del chocolate, y el picor de la pimienta daba una sensación nueva al chocolate.
La verdad, el trocito que iba a probar, se convirtio en varios, y lamente sinceramente haber comprado una sola tableta, pues cuando fui a comprar más, ya se habian acabado, y cómo era de estos productos "de edición limitada", no volvi a verlos más. Luego, con el tiempo, empece a probar mermeladas de ajo, cebolla, pimiento, tomate... unas mermeladas que poniendo cómo guarnción de carnes o pescados, daba el sabor de la verdura, pero también el dulzor de la mermelada. Por lo tanto, desde aquella, mi paladar sigue abierto a cualquier nueva experiencia, pues parece que en un grande contraste, se halla una gran sorpresa culinaria.